miércoles, 21 de diciembre de 2011

Si lo haces, hazlo bien.

Está claro. Conviene afinar las cuerdas de una guitarra antes de empezar a tocarla.
Vale la pena perder (o no) cinco minutos de tu tiempo asegurándote de que el sonido de cada una de ellas va a ser el correspondiente.



Siempre es más eficaz que malgastar cinco horas, días, semanas o meses tocando algo que no te termina de convencer. Que no te suene bien del todo y no entiendas por qué. Estás utilizando bien la cejilla, estás tocando en el tono exacto... ¿Por qué algo va mal, si lo estoy haciendo todo ''perfecto''?



A veces guiarse por impulsos no es la mejor opción. Precipitarse demasiado... Piensa las cosas antes de hacerlas, y aunque las hayas hecho mal tendrás derecho a arrepentirte y al final, acabará saliendo un sol por cualquier parte...

domingo, 18 de diciembre de 2011

I hate goodbyes.

No entiendo por qué en el inglés despedida se dice ''goodbye''. Sería buen(good) y adiós(bye) ¿no? ¿Desde cuando decir adiós es bueno? Desde mi punto de vista creo que a nadie le gustan las despedidas. Son tristes. Nostálgicas. No es de esas cosas que sólo duelen en el momento, si no que una vez que llegas a tu casa y estás en tu habitación, y tiempo después, cuando te das cuenta de que la otra persona no está, de que no va a volver por mucho que cierres los ojos y lo desees con todas tus fuerzas... Es inevitable que no sigas echando esos lagrimones de cocodrilo incontrolables.
Hay gente que prefiere directamente no vivirlas. Desaparecer. Así, sin más. Como si esperara que realmente nadie se fuera a acordar de esa persona, que nadie notara su ausencia. Pocas veces resulta efectivo.

Despedirse de alguien es muy duro. Sobre todo si piensas que ya no volverás a ver a esa persona. Da igual el tipo de relación que tengáis. Al final te acabas acostumbrando, como bien siempre digo, a todo, pero absolutamente todo. Incluso a esa niñera que siempre vuelve sola después de dejar a los niños en el colegio y todos, todos los días te la encuentras de vuelta. Puede que no haya más que un escaso saludo por educación, pero estoy segura que el día que no aparezca, se notará algo diferente.

Es difícil despedirse de alguien, y no hablo de cuando alguien se muere.
Cuando alguien se ve obligado a marcharse a otro lugar involuntariamente; tu sabes que esa persona seguirá viviendo, que seguirá compartiendo su vida con otra gente, teniendo otros amigos, otras relaciones... Pero ya no contigo. Tú dejas de formar parte de su rutina. Y a la vez, tu rutina deja de formar parte de ella. Y no puedes hacer nada por evitarlo. Es así. Al igual que la vida te hizo encontrarte con esta persona, ahora hace que te separes de ella. O mejor dicho, que ésta se separe de tí. ''Dicen que la vida te da cosas que luego te quita''
Yo prefiero pensar que simplemente otra gente se merece la oportunidad de conocerla. Que todo lo que ha aportado en ti y todo lo que has aprendido gracias a ella también debe aprovecharse en muchas más partes del mundo. Que sabes que siempre habrá un pedacito de su vida, por muy corto que este haya sido, que lo vivió a tu lado.
''Lo bueno no dura para siempre, pero si lo suficiente como para volverse inolvidable''.

Always on your mind. 18/12/11.

domingo, 11 de diciembre de 2011

you'll never walk alone.

personas que saben más que de sobra valerse por si mismas...



pero la fuerza está en la unión...





así que por si lo primero fuera poco, de lo segundo tenéis mucho más que suficiente.

Os quiero mucho

jueves, 8 de diciembre de 2011

él ya lo tenía en su cabeza.

Todo es psicológico, ¿no? En fin, eso dicen. Que si piensas mucho el peligro que tiene escalar una roca de 12m aunque sea con protección acabas por no subir, y así cualquier otra cosa. Que si lo piensas demasiado acabas hasta por no salir a la calle, cualquier cosa mala podría ocurrirte... Si lo piensas demasiado.
En mi opinión pensar está bien, pero demasiado... Es demasiado. Y cualquier cosa demasiado ya no está bien, las cosas en exceso, cualquier cosa, no son buenas.
No está bien comer demasiado, ni hacer demasiado deporte. Hasta querer demasiado tampoco está bien visto. Aunque bueno, todo es psicológico, ¿no? Está en tu cabeza. Realmente tu puedes hacerte creer la idea que quieras, aunque no sea del todo cierta y a veces ese demasiado no sea ni si quiera un suficiente; te pasas años viviendo en un mundo que tu mismo te has creado en tu cabeza, cuando la realidad es otra. Pero tú eso no lo sabes, y cuesta desengañarse y cuesta aún más saber qué está pasando. Qué quieres, qué buscas. Qué es lo que realmente necesitas.
Porque como dice mi gran profesora de historia: ''Nosotros no somos. Cada día vamos cambiando. Y tenemos días torpes, días alegres, días pesados. Pero las personas no son de una manera. Si alguien es cariñoso todos los días es porque ha tenido días cariñosos todos los días, porque así lo ha decidido. El ser humano está en constante cambio y movimiento y al final es imposible llegar a conocer a una persona del todo. Porque mañana será algo nuevo, pensará algo nuevo y algo nuevo cambiará en ella.''

Si esto es así realmente... ¿Cómo vas a saber lo que quieres si ni si quiera lo saben las personas de tu al rededor? ¿Cómo vas a pensar en alguien que no sabe lo que piensa, o que cada día tiene una opinión diferente? ¿Y cómo puedes llegar a entender que ese demasiado es realmente demasiado o que es verdadero eso que sientes?
Es mucho más complicado de lo que parece, ¿O es qué nosotros lo hacemos más complicado?.

sábado, 3 de diciembre de 2011

viernes, 25 de noviembre de 2011

lunes, 21 de noviembre de 2011

Por puro azar, nada más.

''El error de creer que el presente es para siempre, que todo lo que hay a cada instante es definitivo, cuando todos deberíamos saber que nada lo es, mientras nos quede un poco de tiempo. Llevamos acuestas las suficientes vueltas y los suficientes giros, no sólo de la fortuna sino de nuestro ánimo. Vamos aprendiendo que lo que nos pareció gravísimo llegará un día en que nos resulte neutro, solo un hecho, solo un dato.
Que la persona sin la que no podíamos estar y por la que no dormíamos, sin la que no concebíamos nuestra existencia, de cuyas palabras y de cuya presencia dependíamos día tras día, llegará un momento en que ni siquiera nos ocupe un pensamiento, y cuando nos lo ocupe, de tarde en tarde, será para un encogimiento de hombros, y a lo más que alcanzará ese pensamiento será a preguntarse un segundo: ¿Qué se habrá hecho de él?, sin preocupación ninguna, ni curiosidad siquiera. ¿Qué nos importa los que se desgajan, los que se van, los que nos dan la espalda y se apartan, los que dejamos caer y convertirnos en invisibles, en meros nombres que recordaremos cuando por puro azar vuelvan a alcanzar a nuestros oídos?''

Este fragmento, escrito por el gran señor Javier Marías y sacado como alguna que otra entrada del libro ''Los enamoramientos'' es uno de los comienzos de un capítulo que me llamó la atención porque era una reflexión que por entonces, y por ahora, solía y sigue rondando en mi cabeza.
Lo cierto es que cuando tu te adentras en una relación, hay veces que se congenias tanto y tan bien que se puede llegar hasta el punto de crear una dependencia (http://tcarrillo.blogspot.com/2011/01/dependencia.html) o no necesariamente... Simplemente aportas tanto en la relación y recibes tanto de esa persona que en mucho o poco tiempo se llegan a crear unos vínculos y unos lazos que a priori parecen irrompibles. Se va formando una confianza que llegas a pensar que nunca se romperá, que es demasiado fuerte como para que cualquier día desaparezca. Sin embargo ese hilo que se va tejiendo y que poco a poco es más y más grueso y más y más largo, cuando se rompe por cualquier estúpida circunstancia, acostumbrado a esa unión, te desequilibra tu mundo totalmente. Te da la sensación entonces que la existencia ha perdido su sentido y que cualquier cosa carece de coherencia.
Es curioso como once meses más tarde, a veces un poco más, a veces un poco menos... te encuentras una mañana de invierno, pasado un año de ese último invierno donde tantas cosas compartisteis y tanto le confiabas a esa persona (confianza que además te cuesta infinidad volver a poner en otro alguien) y os cruzáis de frente. ¿Y qué? Un escaso y frío saludo por pura educación, así, sin mirar a los ojos. Como si fuera un conocido amigo de tu padre. Y a veces ni si quiera eso. Bajas la cabeza y como si nada. Parece mentira. La gente aparece y desaparece en tu vida como cuando sale unos rayos de sol y hace derretirse toda la nieve de los parques. Así. Plaf. De pronto. Desaparece como vino y después no hay nadie que ya pueda recordarlo. Como si nunca hubiera existido. Como si no existiera... Y sin quererlo a veces te viene a la mente. Te preguntas si la otra persona seguirá pensando en ti, si se acordará de ti (solo de vez en cuando, por puro azar,claro está)...

Algunas personas tienen una facilidad para olvidar y pasar desapercibidos brutal, o por lo menos para aparentarlo. De apariencias se trata...